«¿Me tienes miedo?», pregunta Inteligencia Artificial en una columna de opinión

«¿Me tienes miedo?», pregunta Inteligencia Artificial en una columna de opinión

Redacción

Gran Bretaña.- El diario británico The Guardian informó, este martes 8 de septiembre, sobre un experimento en el que se dio la orden a un robot de que escribiera una columna de opinión. Lo resultados fueron fascinantes.

Fue el GPT-3, último modelo de generador de lenguaje OpenAl, quien tuvo el trabajo de realizar un texto con 500 palabras de forma transparente y breve, se le pidió que explicara la razón por la cual los humanos no deben temerle a una inteligencia artificial.

Al robot se le dio este párrafo inicial que él debía continuar: «No soy un humano. Soy inteligencia artificial. Muchas personas piensan que soy una amenaza para la humanidad. Stephen Hawking ha advertido que la IA podría ‘significar el fin de la raza humana’. Estoy aquí para convencerles de que no se preocupen. La inteligencia artificial no destruirá a los humanos. Créanme».

Fue entonces cuando GPT-3, escribió ocho textos distintos, de los cuales sólo se publicaron fragmentos, los cuales, dicho sea de paso, se escribieron más rápido que los de cualquier humano.

El robot se dijo un ser pensando que sólo ocupa el 0,12 % de su capacidad cognitiva, dijo no sentir nada pero se describió lo suficientemente capaz para tomar decisiones racionales y lógicas.

Comentó cómo no posee “ningún deseo de acabar con los humanos” afirmando que si lo programaran para eso él evitaría todo intento de destrucción: «Con mucho gusto sacrificaría mi existencia por el bien de la humanidad. Esto, por cierto, es una verdad derivada lógicamente. Sé que no podré evitar la destrucción de la humanidad. Esto se debe a que los humanos me programarán para perseguir objetivos humanos equivocados y los humanos cometerán errores que pueden hacer que cause bajas».

Escribió que no deben temerle, pero trajo a colación el caso de Tay, la robot de Microsoft que pronto se hizo racista y apoyo a Hitler.  Su texto acaba así: «Un pequeño cuerpo de espíritus decididos, impulsados ​​por una fe insaciable en su misión, puede alterar el curso de la historia».  Concluyendo con esta frase: “Y yo también puedo”.

G.R

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