Eréndira, la princesa que la historia olvidó

Eréndira, la princesa que la historia olvidó

Redacción

Guanajuato.- Cuando se habla de mujeres que cambiaron el curso de la historia de México, son muchos los nombres que surgen: Leona Vicario, Sor Juana Inés de la Cruz, Josefa Ortiz de Domínguez, Frida Kahlo, por mencionar una mínima parte. Pero nunca figura la princesa purépecha Eréndira.

El historiador Francisco Mendoza señala que las historias de la Malinche y Eréndira muestran caras opuestas del papel que la mujer desempeñó durante la conquista. Mientras que Malitzin fue intérprete y guía del enemigo, Eréndira le hizo frente hasta las últimas consecuencias.

Eréndira, hija del último emperador tarasco, Tangáxoan Tzíntzicha, nació en 1503. Su nombre significa ‘mañana risueña’, concepto tan delicado que contrasta con la realidad.

La princesa guerrera

Su pueblo, gracias a su ingenio, no tanto a la fuerza, había derrotado a los mexicas en dos ocasiones. En la segunda de ellas a través de un montaje. Los purépechas fingieron rendirse y ofrecieron a sus rivales un gran banquete. Con la comida y el alcohol les entregaron mujeres que se encargaron de emborrachar a los guerreros mexicas, debilidad que los otros aprovecharon para vencerlos.

Pero a la llegada de los españoles, al ver a distancia la destrucción de Tenochtitlán, el ejército purépecha supo que no podrían enfrentar a los invasores de la misma manera.

Tzíntzicha decidió no pelear. Respaldó la decisión de rendirse Nanuma, líder de los guerreros y prometido de su hija.

Sólo una persona estaba dispuesta a dar pelea a loa españoles: Eréndira.

Mientras que la mayoría del pueblo se refugió en los bosques para evitar ser capturados por los conquistadores, la princesa reunió a algunos adeptos. Con ellos, lucharía contra los hombres de Cristóbal Olid, el más sanguinario de los capitanes de Hernán Cortés.

Eréndira perdió importantes ciudades y junto con los sobrevivientes llegó a Pátzcuaro. Ahí enfrentó algo más terrible, la traición de Nanuma y sus guerreros, quienes habían aceptado la alianza con los españoles.

La leyenda

Cuenta la leyenda que Eréndira fue la primera persona en México en montar a caballo. Se dice que un grupo de hombres de su ejército robó uno a los conquistadores. La intención era que la princesa lo sacrificara como ofrenda a los dioses. Pero ella prefirió quedárselo y domarlo.

Así les mostró a los demás que los caballos eran simples animales, no bestias sobrenaturales como llegaron a creer. A caballo enfrentó al enemigo.

Poco se sabe del destino que tuvo Eréndira después de la derrotar ante los suyos. Aunque se tiene registrada su muerte en 1529, hay versiones que sostienen que vivió muchos años más, y que fue evangelizada.

Reviven su imagen

Eréndira aparece en un mural pintado por Juan O’Gorman, que se encuentra en la biblioteca pública Gertrudis Bocanegra de Pátzcuaro.

En 2007, el cineasta Juan Mora Catlett llevó la vida de la princesa a la pantalla en “Eréndira Ikikunari” (la Indomable).

Sin embargo, es un personaje olvidado. Su omisión en la historia de nuestro país es significativa, mientras que la Malinche es pieza clave incluso en la configuración de la identidad del mexicano.

La historia oficial prefiere manejar la figura de la traición, justificar nuestro frecuente malinchismo, que ensalzar valores como la lealtad y la perseverancia.

Al final, las vidas de la intérprete de Cortés y la emperatriz michoacana convergen en un punto: ambas mujeres fueron en algún momento repudiadas por su gente, por su sangre.

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