Chavela Vargas dejó eco en Guanajuato

Chavela Vargas dejó eco en Guanajuato

Óscar Jiménez

León.- Como era acostumbrado cada que subía al tapanco; el micrófono estaba a una distancia muy considerable de donde Chavela Vargas vertía su voz. Aun así, con ese toque arrebatado y aguardientoso, logró forjar un coro con las casi 10 mil almas que, en 2003, le acompañaron a cerrar la edición del Festival Internacional Cervantino (FIC).

Hoy se cumplen 8 años del fallecimiento de la cantante costarricense que siempre se dio por ‘mexicanizada’. Y aún, se recuerda aquella participación estelar en el programa del Cervantino, donde por diversos lapsos extendió ‘las alas’ y dejó ver los colores vivos en rojo, verde, blanco y negro de su poncho, mientras el pañuelo del cuello le acompañaba como la habitual referencia.

“Ahí nomás tras lomita, se ve Dolores Hidalgo, yo ahí me quedo paisano, ahí es mi pueblo adorado”, dijo Chavela en distintas ocasiones al cantar dos veces ‘Caminos de Guanajuato’, de quien en el momento aprovechó para homenajear, el guanajuatense José Alfredo Jiménez.

Aquella noche, a los pies de la Alhóndiga de Granaditas, Chavela logró reunir a miles que -también- llegaron entonados, y se le unieron con él “Nos dejamos hace tiempo, pero se llegó el momento, de volver”, el cual amenizaba también el mariachi de la Marina de México, así como las guitarras acústicas de Miguel Peña y Juan Carlos Allende, y el Grupo Tlen Huicani de la Universidad Veracruzana. Entonces, todos cantaban a una sola voz.

Tras “volver, volver, volver”, donde Chavela ‘desgarró’ almas, el festival sucumbió ante el estallido de cuetes que adornaban la presentación, y donde las calles aledañas y abarrotadas habían creado un festín. Vino después, la segunda vuelta de ‘Caminos de Guanajuato’, donde Chavela dejó cantar a sus anfitriones por distintos lapsos. Guanajuato, así, hace 17 años se había vuelto por un momento algo similar al Tenampa… pero donde el público le había despedido coreando y de pie.

Siempre con José Alfredo

Las presentaciones no fueron el único vínculo de Chavela Vargas con Guanajuato. Inclusive, el mayor nexo tuvo sombrero de charro.

Chavela Vargas contó en reiteradas ocasiones que tuvo cercanía con el cantante guanajuatense José Alfredo Jiménez. Y aunque esta versión se ha contradicho por el hijo del compositor, siempre se tuvo como arquetipo la música de ambos, cantada a todo pulmón y con algún caballito de tequila.

Al honor del recuerdo de José Alfredo, en distintas ocasiones Chavela referenció canciones, e incluso hace más de una década cantó con Víctor Manuel, la cubana Lucrecia y Joaquín Sabina hizo un homenaje al compositor guanajuatense. “Las amarguras no son amargas, cuando las canta Chavela Vargas y las escribe un tal José Alfredo”, escribiría Sabina para su disco ‘Esta boca es mía’, en 1994.

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